La reseña de Andrés Caicedo sobre este documental es referente obligado por su trazo claro de los paradigmas temáticos: el humor como “rector del montaje”, la serie de contrastes de imágenes que desnudan el maquillaje falso de la ciudad para el evento deportivo, un carácter reflexivo del dispositivo fílmico, palmario en la diada Ospina, grabadora y sonido (el oiga del título), y Mayolo, cámara y vista (el vea, por tanto), y el cuestionamiento al llamado “cine oficial”.9Caicedo, Andrés, “Oiga vea” en Oiga/vea: sonidos e imágenes de Luis Ospina, Cali, Universidad del Valle, 2011, p. 15-20. Originalmente publicado en Ojo al cine. n.º 1, 1974.

Visto como proceso de búsqueda, Oiga vea se acerca bastante a las temáticas del llamado Nuevo Cine Latinoamericano. El cuestionamiento social y el cine como aparato que instiga hace eco de la extensa gama de documentales de denuncia que, alentados por la motivación de “darle la voz al otro”, surgieron en los años sesenta y setenta en América Latina. No obstante, la figura del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y su contrapunteo con el triunfo de los Estados Unidos en los Panamericanos no aparece como gesto de afiliación política a los triunfos de la Revolución cubana sino para contextualizarlo como lo que González Martínez llama “un claro síntoma de la Guerra Fría”.10González Martínez, Katia. Op. cit., p. 73.

Cali: de película (1973) es un collage de imágenes de la Feria de Cali contado desde la celebración, armado una vez más desde el efecto del contrapunteo sonoro. Como en Oiga vea, apela al contraste de clase social y las marcas de la ciudad para la ocasión. Máscaras, corridas de toros, ventas callejeras y reinados populares aparecen capturados tanto en su performance público como en su detrás de cámara. Ospina trae a colación el referente previo de À propos de Nice (A propósito de Niza) de Jean Vigo (1930) 11Ver p. 208 “Luis Ospina (de su obra)”. Entrevista con y Santiago A. Gómez. Oiga/vea: sonidos e imágenes de Luis Ospina, Cali, Universidad del Valle, 2011, p. 203-219. Originalmente publicado en Kinetoscopio, n.º 22, (noviembre-diciembre 1993).. Este cortometraje surgió como una película de encargo para la Industria de Licores del Valle, comisionado a la agencia Nicholls Publicidad que a su vez convocó a Ospina y Mayolo para realizarla. La película fue producida por Cine al Ojo, compañía constituida por Carlos Mayolo, Hernán Nicholls, Simón Alexandrovich y Luis Ospina.

Asunción (1975) es un corto argumental que va perfilando el impulso gótico que tendrán algunas de las producciones y colaboraciones de los dos directores. Filmado en Bogotá —más exactamente en la residencia de la mamá de Mayolo—, cuenta la pequeña gran rebelión de una sirvienta contra sus amos explotadores. Al cortarse con un enlatado, Asunción vierte la sangre en la salsa que servirá a la familia y sus comensales. Al irse los amos, se convierte temporalmente en “señora de la casa” y en invasora de la intimidad familiar, escarbando cajones y abusando de sus privilegios.

La culminación de su venganza se cifra en una “decadente” fiesta que organiza con sus amigos y el vigilante de la residencia, fiesta que documenta con una cámara fotográfica, dejando en forma deliberada al alcance de sus amos el rollo para revelar. El cine de Ospina y Mayolo, y el cine de cada uno por separado, siempre tiene referencias a máquinas de visión, prótesis visuales o extensiones de la mirada tales como cámaras de cine o de fotografía, fotografía y películas, proyectores, visores y similares, otorgando un carácter reflexivo al acto de mirar y ser mirado.

Ospina y Mayolo tenían una preocupación por el retrato social, la brecha de clases y la desigualdad, pero estaban en una búsqueda temática y formal, persiguiendo de paso una firma particular para su modo de hacer cine. Por tanto, apuntaban a diferentes narrativas, al argumental y al documental, al blanco y negro y al color, a filmar en Cali y en Bogotá. En forma paralela, el cine de todos lados seguía su curso. Entonces viene la preocupación no sólo por el exceso de documentales de denuncia sobre desigualdad social y condiciones de miseria en América Latina, sino también por las motivaciones y contextos de producción de los mismos. Agarrando pueblo (1978) —el falso documental que constituye el trabajo más conocido y celebrado de los dos directores— establece un cuestionamiento y una sátira a los trabajos que explotaban dichas circunstancias. Desde ese momento, además, marca un derrotero en la firma de Ospina pues su producción no se inscribe en esas filas, llevándolo a la pesquisa de otras temáticas.

El término “pornomiseria”, que se acuñó en forma apresurada para el estreno del documental en París, se ha convertido en adición léxica para designar ese tipo de producciones. Es un término elástico porque se refiere a un tema que no desaparece y que se nutre de producción fílmica y debates que van surgiendo a medida que aumenta la producción audiovisual y la diversificación de medios y formas de producir y consumir. Hoy día, la discusión sobre la pornomiseria se extiende tanto a la producción fílmica de otras geografías (siempre en conversación con la forma de mirar de cines dominantes, europeos o estadounidenses) como a otras manifestaciones audiovisuales. Del mismo modo, abarca asuntos de forma y contenido del cine pero permea también modos de exhibición y circulación, así como políticas de programación y curaduría no sólo en festivales de cine, sino también en museos, galerías y otros espacios audiovisuales.12Los cuatro trabajos dirigidos con Mayolo han sido restaurados y reunidos en el set de Cine colombiano bajo el nombre de este director; este set es el primero de una serie en formato de colección, actualizado y profe- sional. Ver nota en la sección Documentos y publicaciones de la página web de Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano.

Las colaboraciones de Ospina y Mayolo continuaron en otras manifestaciones como la dirección y la actuación pero sobre todo, en una prolongada conversación. Este primer segmento de producción quizás sea el único obligatorio si intentamos organizar el archivo fílmico de Ospina desde otro ángulo que no sea la cronología. Al dosier “codirecciones” se suman En busca de María (1985) realizado con Jorge Nieto y Capítulo 66 con el cineasta chileno Raúl Ruiz. El primero es un corto documental que combina metraje documental, testimonios y reconstrucciones históricas para visitar las circunstancias de filmación de María (Máximo Calvo, 1922), basado en la novela homónima de Jorge Isaacs.