Andrés Caicedo se suicidó en 1977, a los 25 años. Unos pocos buenos amigos es narrado desde la frustración y la ira que informan la ausencia del escritor para sus contemporáneos. Todo comenzó por el fin es narrado desde la nostalgia. Entre los dos documentales, la palabra archivo cobra significado en su etimología más literal, como lo recuerda Jacques Derrida: arkhé como término que nombra “el comienzo y el mandato” y, también, en su otra acepción, el archivum o archium latino, “el sentido de ‘archivo’ le viene del arkheîon griego: en primer lugar, una casa, un domicilio, una dirección, la residencia de los magistrados superiores, los arcontes, los que mandaban” 26Derrida, Jacques, Archive Fever. A Freudian Impression, Chicago, U Chicago Press, 1998, p.10.. En Unos pocos buenos amigos se busca reconstruir la ciudad de Caicedo; en Todo comenzó por el fin se busca reconstruir la casa, la ciudad, el tiempo como casa que la memoria de esos amigos habita. La ruina está presente en los dos documentales y como ruina, comunica a partir de lo que ya no tienen, desde lo que hace falta. En uno y otro, en un intento para localizar esos elementos ausentes, Ospina no revisa sólo sus propios vestigios sino que hurga en otras ruinas, en rushes, en detrás de cámara filmados por Eduardo Carvajal y fotografiados por Fernell Franco, pero sobre todo, en la memoria de los amigos que sobreviven.

Hay una imperiosa necesidad de reconstruir el momento, el gesto doméstico, la reunión de la gran familia como excusa para visitar el pasado. La estructura es similar a la de Andrés Caicedo, unos pocos buenos amigos.. En Todo comenzó por el fin shay prólogo, cinco capítulos y un epílogo. El primer capítulo “Itinerario de una cinefilia” rinde cuenta del origen, curiosidad y complicidad por el cine. El segundo, “Relaciones peligrosas”, está dominado por las historias de amor de Ospina, Caicedo y Mayolo. Resalta un punto de vista masculino del relato del amor que se enfatiza con una disposición de puestas en escena de modo que las mujeres ratifiquen el amor por los hombres del Grupo de Cali. Este gesto se repite más tarde pero centrado en el amor por Ospina. Si existe un contra-archivo, quizás sea la versión de las mujeres de esa generación y el de figuras que aparecen en sotto voce en la narrativa dentro y fuera del documental.

El tercer capítulo, “Caliwood”, es sobre el cine y la cinefilia de Mayolo y Ospina, del primer Óscar Campo y de todos aquellos que vivieron, de un modo u otro, la cercanía al Cine Club liderado por Andrés Caicedo. El cuarto capítulo, “La celebración”, se centra en Mayolo y la eterna fiesta a su alrededor. Entre el quinto capítulo, “No podemos regresar a casa”, y el epílogo se repasa una serie de reflexiones frente a las ruinas de la Cali que ya no existe, el pasado irrepetible de Ospina y sus amigos y el archivo del esparcimiento de las cenizas de Mayolo. Cierra con un final abierto y el cuerpo del director regresando a su apartamento, sobreviviendo un episodio más de su enfermedad.

En Todo comenzó por el fin tanto el cuerpo humano como el cuerpo del cine se convierten en ruinas sobre las cuales se inscriben varias narrativas de la memoria. El cuerpo es también una frecuente referencia al no cuerpo, a esos dos cadáveres exquisitos que, con el tiempo, han convertido a Carlos Mayolo y Andrés Caicedo en escrituras y re-escrituras textuales y fílmicas. La imagen de partida es el caos, mostrado aquí desde un ejercicio urbano planeado: la implosión de la vieja sede del Café de Los Turcos en Cali, antiguo sitio de reunión del grupo de buenos amigos que Ospina reúne en este trabajo. En el documental hay una amplia relación entre el cuerpo en ruinas y la noción de espacio, casa, región geográfica y archivo. Este último no tiene que reposar obligatoriamente en un anaquel, en una gaveta, un gabinete o cualquier otro mueble: el mismo cine se hace contenedor, la pantalla se convierte en una gran moviola por donde vuelven a desfilar imágenes acopiadas a lo largo de los años y ahora agrupadas, clasificadas y archivadas en los varios segmentos que integran el documental. Todo comenzó por el fin es un gran montaje de imágenes basado en un gran desmontaje de la memoria.