En cuanto a lo de trabajar o no trabajar con niños o con actores no profesionales, desde la Nouvelle Vague hasta el Neorrealismo italiano han utilizado siempre actores no profesionales. El tema es, o al menos yo considero, que es muy difícil que esos actores no profesionales continúen perfilándose. Es decir que hay algo que es muy puntual: valen para esa película, con ese director, en ese momento.


AC: Hay varias historias al respecto, Estación central1Central do Brasil, Dir. Walter Salles, 1998. o Pixote2Dir. Héctor Babenco, 1981., en donde los niños no son actores.


MP: Sí, pero ¿cuántos de ellos han seguido actuando?


AC: Tampoco se sabe qué camino va a tomar el chico de Desde allá... Pero no lo decía yo como una crítica, sino en términos de cómo se enfrenta uno a esa espontaneidad que lo obliga también a estar en ese lugar.


KG: El actor no profesional está condenado un poco a actuarse a sí mismo, no puede crear un personaje como podríamos hacer nosotros. Pero, ¿cómo funciona, por ejemplo, la generación de estado de ánimo? ¿Cómo hace un no actor, a diferencia de uno, para generar un estado de ánimo en el set?


Sonia Braga: Bueno, yo voy a partir de la pregunta sobre la continuidad emocional durante la filmación de la película. Cuando Kleber [Mendonça Filho], director de Aquarius y que de hecho está aquí con la productora Emilie Lesclaux, me envió el guion, lo leí todo. Luego nos conocimos a través de internet y me dijo que íbamos a tener ensayos. Yo le dije: “Kleber, yo no hago teatro”. A mí, los ensayos me dan pánico porque tengo que encontrarme con actores que son generalmente profesionales y que vienen con una carga muy fuerte, con una cosa académica, que se aprende. Yo frente a los actores me siento como una persona más intuitiva.

Kleber me decía que pensaba encontrar al personaje de Clara, el que yo interpreto en Aquarius, en la calle; quería una mujer que perteneciera a “la vida”, ésa era la mujer para interpretar el personaje, porque a él le gusta mucho trabajar con actores que no son actores. Cuando me dijo un día que íbamos a trabajar también con actores que no eran actores profesionales, le dije: “¡Qué bueno, Kleber, porque yo tampoco soy una actriz!”. Así comenzamos los ensayos y aunque al principio yo estaba muy nerviosa, al final comprendí para qué servían los ensayos, por primera vez en mi vida después de cincuenta años de estar trabajando.

Entonces comprendí que trabajar con actores que no son profesionales es buscar a las personas que están en la vida y que la representan bien. Para mí son caminos diferentes que encontramos, académicos o más intuitivos, pero lo que importa es estar en sintonía con la idea de hacer un trabajo todos juntos. Aunque a algunos actores no les gusta compartir con el equipo técnico, para mí es muy importante estar ahí con todas las personas que trabajan para ejecutar al personaje. Yo quiero estar ahí, yo quiero pertenecer a las artes visuales, yo quiero pertenecer al making of the film, hacer una película todos juntos.

Yo me involucro emocionalmente con la idea del todo, del equipo con el que se trabaja para hacer una película. Generalmente al final, en la promoción de la película, estamos sólo los actores y los directores, pero a mí me faltan todos los que trabajamos juntos, porque ése es el día a día de trabajo para proporcionar todo al actor para que todo salga bien. Entonces el camino emocional que encuentro es el camino de la idea general de un equipo que tiene la idea común de hacer una película, y por tanto me pongo dentro de esa idea.

Hace poco platicaba con unas actrices de teatro y debatíamos si era mejor ensayar o conocerse. Yo decía: “mejor conocernos”, y ellas: “Mejor ensayar”, y al final descubrí que todo es lo mismo, son maneras diferentes que encontramos de conocernos para poder hacer algo.


KG: ¿A ti te gusta el ensayo, Luis? ¿Sientes que atenta contra tu intuición?


LG: No me gusta nada.


SB: ¿Te da miedo?



LG: Sí, mucho.


SB: A mí, también.


LG: Yo he trabajado mucho con Alfredo [Castro]; hemos hecho mucho teatro juntos y yo soy malo para ensayar. Tú sabes, ¿no, Alfredo?


AC: Pésimo... Para el teatro eso es grave, para el cine... Yo no he ensayado jamás para el cine, nunca.