Luego él comentaba que casi siempre el máster del que toma el material es la primera; hay algo ahí que está muy vivo y muy fresco. Pero luego lo quiere volver a hacer quince veces más hasta que encuentra esos pequeños matices que quiere perfeccionar. Pero me encanta y me enamora de este oficio que cada director te proponga su juego y poder entrar en él con la flexibilidad.


SB: Ahora que tenemos digital es mejor, pero con la película no había tanta oportunidad... Porque yo soy del tiempo del telegrama...


CONSTRUCCIÓN DEL PERSONAJE Y CONTINUIDAD EMOCIONAL

KG: Alfredo, cuando vas a entrar a una escena, ¿piensas en generar tu estado de ánimo a través de imágenes mentales, de sensaciones físicas o no piensas en eso y sólo piensas en el texto?


AC: No, en el texto no, jamás. Solamente me parece que la conversación con el director sobre lo que él cree y quiere de la escena, para mí, es una acción. Pensar es lo que hace la escena, digamos. A propósito del sufrimiento, hay una frase de Antonin Artaud que es muy linda que dice: “Pensar es igual a sufrir”, y yo le agrego siempre: “Y eso es igual a actuar”. ¿Entiendes? Las películas que me han tocado hacer ahora son todas tremendas, pero me gusta, yo lo paso muy bien.


LG: Pero claro, es que ésa es la ironía. Porque muchos actores hacen películas tremendas. Por algo somos tan extraños, porque lo pasamos bien haciendo ese tipo de cosas... dramas.


AC: Mi único tope es la verosimilitud. Cuando yo siento, pienso o mi cuerpo siente que ya estás pasando un límite, mi pregunta es siempre ¿cómo sucede esto en la vida? ¿Cómo le dices a alguien “no te amo más”? ¿Cómo le dices a alguien “te voy a matar” o “murió tu madre...”? ¿Cómo sucede eso en la vida?


MP: Pero siempre hay que relacionarlo con el personaje.


AC: ¡Claro! Por eso yo hago cada vez menos.


KG: El personaje que interpretas en Desde allá es un personaje que viene del silencio, que está en silencio mucho tiempo, lleno de pensamiento y eso se ve. Si algo nota la cámara es la ausencia de pensamiento en la mirada del actor.


AC: Es una hermosa idea del director [Lorenzo Vigas] porque Caracas es una ciudad muy ruidosa, con gente muy espontánea; abrazan, tocan, bailan. Entonces quería un rol que fuera la antítesis de eso, un hombre muy callado, muy perverso. Y también lo del juicio moral al respecto...