Es cierto que la industria es muy prejuiciosa sobre tener mujeres de esa edad, pero esas mujeres existen y están viviendo situaciones y cargos y importantísimos pero con poquísima representación en la industria.


KG: Por eso lo celebro más, porque además de que tiene un discurso con el que podemos coincidir, el discurso de Clara con respecto a lo que dice del edificio, es una mujer que tiene una vida familiar y que tiene una vida íntima. Yo lo disfruté mucho por eso, como mujer y como actriz, porque me da esperanza. No sé cómo es en Colombia, en Chile, no sé cuántos personajes protagónicos te ofrecen al año para poder elegir. En México es “un garbanzo de a libra”, una de cada sesenta o setenta películas la va a protagonizar una mujer de sesenta años. Me parece muy importante y esperanzador.


SB: Lo que tú ves en la película es increíble. Hay un momento en el que no ves a una mujer que es de cierta edad, 65 años, lo que ves es una mujer resistente, y cada vez que hablamos de esa película encontramos, como en la arqueología, más tesoros que vienen de ahí porque todos los que estábamos haciendo esa película estábamos muy comprometidos en hacer que ese personaje fuera real, y así fue. Para mí es algo increíble eso que pasó, extraño, porque yo, como dije antes, no me preocupo mucho cuando no estoy trabajando como actriz, pero cuando me ofrecieron este personaje me dio un poco de pánico porque pensé: “¿Estoy yo preparada para eso?”, y hablé con Kleber al respecto. “No sé si estoy preparada”, “No hay problema, no te preocupes”, me dijo, y así lo hicimos. Pero es raro, porque dice mucho de la industria, donde no hay diversificación y en donde existe un prejuicio por la edad en los personajes centrales.


JA: Pero en general, en el cine son muchos menos los personajes femeninos protagonistas absolutos y complejos independientemente de su edad. Yo acabo de cumplir cuarenta años y es una cosa curiosa pero todo el mundo me pregunta sobre este asunto: “¿Tienes miedo de llegar a los cuarenta?”.


SB: Me preguntaban lo mismo a los 24 años. “Ya vas a ser mayor, ¿qué vas a hacer?”.


JA: Sí, todo mundo me lo ha preguntado... Esperemos que no, que yo pueda seguir trabajando a partir de los cuarenta años, porque no es un mito, realmente se escriben menos personajes femeninos protagónicos. Yo por eso le agradezco tanto este personaje a Jacques, porque es un personaje muy complejo y es protagonista absoluta, como es el caso de Sonia.

KG: ¿Y qué ocurre en tu caso, Alfredo? ¿Cómo es en tu país, cuántos guiones te llegan con personajes sustanciosos?


AC: Yo empecé muy viejo a hacer cine. Empecé hace diez años, a los cincuenta. No hay una gran industria en Chile, ahora se hacen cinco películas al año, ¿siete?


LG: ¿Importantes? Tres. Pero sí se hacen más, unas quince. Pero películas contundentes, con personajes desafiantes, interesantes... pocas.