MP: Mira, lo que no quiero, no me apetece nada, es repetir. Es decir, estoy harta que me den borrachas, escritoras, madres malditas... Ya, no me apetece más eso, evitaré los dramas. Me gusta mucho la idea de hacer comedia pero no me ven para comedia, se quedan ahí en la primera imagen de lo que haces bien. En fin, hay un momento en que uno dice, “¡Venga, ya! Un poquito de imaginación”. Te ven estupenda haciendo drama, como la chica fuerte. Cada vez que me dicen “fuerte” me pongo a temblar. La sola idea de volver a ser una madre alcohólica, que tiene sexo con todo lo que encuentra alrededor, me sacó de quicio, y dije que no quince días antes. Entré en crisis. Si la película necesita algo que yo no voy a dar, mejor salir, porque no me estimula, quiero algo que me produzca placer, conocimiento, y todo eso de lo que estamos hablando.


KG: Gracias, ahora sí cerramos contigo, Luis.


LG: Actuar, sí. Yo también me canso con la misma figura. En televisión, yo tengo una larga carrera en televisión, he hecho mucho de cómico, he hecho mucha comedia. Me gustaría mucho hacer una comedia seria, en cine. He hecho poco cine, y los directores en Chile me han empezado a ver desde hace un par de años como el psicópata, el cura pedófilo, el malo, en fin, cuando yo soy tan bueno...


AC: Es que la sociedad es muy mala. Está podrida. Mientras más podrido más papeles para nosotros.


LG: Y son interesantes, la verdad es que son personajes interesantísimos: el personaje retorcido, enfermo, de verdad que son interesantes, pero también es bueno variar porque tú descubriste las cuarenta facetas del psicópata.