LUIS GNECCO

Actor de cine, teatro y televisión, Luis Gnecco (Chile, 1962) estudió cuatro años de biología en la Universidad de Chile pero decidió retirarse para ingresar a la Escuela de Teatro de Fernando González. Participó en producciones como De chincol a jote (1987-1991) y El desjueves (1992-1994), espacios humorísticos en los que compartió con sus socios televisivos Cristián García-Huidobro y Gonzalo Robles, y en las teleseries Amores de mercado (2001), Brujas (2005) y Soltera otra vez (2013). Reconocido intérprete de teatro en compañías como el Teatro La Memoria, entre otras. En cine ha tenido roles en las películas Hay algo allá afuera (1990) de Pepe Maldonado, Johnny Cien Pesos (1993) de Gustavo Graef-Marino, Sexo con amor (2003) de Boris Quercia, Paréntesis (2005) de Pablo Solís y Francisca Schweitzer, Padre Nuestro (2006) de Rodrigo Sepúlveda, Casa de remolienda (2007) de Joaquín Eyzaguirre, Chile puede (2008) de Ricardo Larraín, No (2012) y Neruda de Pablo Larraín y El bosque de Karadima (2015) de Matías Lira, entre otras. En 2016 ganó el premio a mejor actor en el History Havana Film Festival en Nueva York, y estuvo nominado al Premio iberoamericano de cine Fénix por Neruda.


MARISA PAREDES

Marisa Paredes (España, 1946) debutó a los quince años con la compañía de Conchita Montes, desde entonces el teatro la ha acompañado durante toda su trayectoria profesional. Es reconocida por su trabajo con Pedro Almodóvar, sin embargo ha trabajado con otros reconocidos directores en producciones como Profundo carmesí (1996) de Arturo Ripstein o La vida es bella (1997) de Roberto Benigni. Con una filmografía de más de cincuenta películas, sobresale su trabajo en Entre tinieblas (1983), Tacones lejanos (1991), La flor de mi secreto (1995), Todo sobre mi madre (1999), Hable con ella (2002) y La piel que habito (2011), todas de Pedro Almodóvar; El espinazo del diablo (2001) de Guillermo del Toro, Amores locos (2009) de Veda Docampo Feijóo, El dios de madera (2010) de Vicente Molina Foix, Gigola (2010) de Laure Charpentier, y Les yeux de sa mère (2011) de Thierry Klifa. Entre el 2000 y 2003 fue presidenta de la Academia del Cine Español. Durante su carrera de más de cincuenta años ha recibido un sinnúmero de reconocimientos, entre ellos el Fotograma de Plata, en cinco ocasiones, y el Premio de la Unión de Actores.

ACTORES NATURALES Y ENSAYO

Karina Gidi: Elegí algunos temas para conversar con ustedes sobre nuestro trabajo: la actuación en general y la actuación en cine. Me gustaría que aprovecháramos este momento para intercambiar ideas y experiencias. Si alguno de los temas les llama la atención para comenzar, empezamos por ahí, y si hay algún otro que no esté aquí y que deseen incorporar, lo hacemos. Todos estos temas tienen que ver con la naturaleza de nuestro oficio, con los detalles que me parecen más representativos y que son, además, zonas en donde no hay un correcto o un equivocado porque vienen desde la “cocina” individual de cada uno de nosotros.

El primer tema tiene que ver con la continuidad emocional durante la filmación: ¿Cómo lo hacemos? ¿Cómo logramos esta continuidad? ¿De qué nos agarramos cuando tenemos una película cuyo rodaje tiene una duración de siete semanas pero todo en realidad transcurre en muy poco tiempo? O al revés, cuando pasa mucho tiempo y son muchos los sucesos.

El segundo tema tiene que ver con cómo generamos emoción a través del pensamiento. ¿Cómo construimos primero el pensamiento y a partir de ahí permitimos que ocurra la emoción? ¿Cómo generamos emoción a través de las sensaciones físicas dependiendo de la historia, de la naturaleza de nuestros personajes y de la situación en donde estamos? ¿Cómo construimos el temperamento y el carácter de un personaje? ¿Nos consideramos plastilina maleable al servicio del director o nos consideramos cocreadores de la historia y de la película?

Si hay directores aquí, no escuchen, no hablen, no tienen voz ni voto por hoy. Yo soy una actriz que se formó en el teatro, entonces tengo una visión acerca de la importancia del ensayo que no todos los actores de cine comparten. Así, propongo que hablemos también un poco sobre la utilidad o estorbo de ensayar para el cine.

Para el siguiente tema, sólo uno de ustedes puede responder hoy, y tiene que ver con la construcción de un personaje que efectivamente vivió. Si alguien más tiene una experiencia similar y quiera compartirla sería increíble.

Y finalmente, y por razones evidentes, me interesaría hablar sobre la participación de la mujer en el cine iberoamericano, un tema que no es exclusivo para las mujeres aquí presentes. Aquí estamos tres afortunadas mujeres que hemos sido invitadas a interpretar personajes femeninos completos a los que les ocurren cosas. Pero, ¿estamos bien reflejadas en el cine iberoamericano o no? ¿Cuánto nos falta?

Estas son mis provocaciones, no sé quién quiera tombar la palabra.


Alfredo Castro: Yo propongo empezar por la pregunta sobre la actuación para cine. ¿Se actúa o no se actúa en cine? Para iniciar la conversación, en Desde allá, la película venezolana, me tocó coprotagonizar con un chico que no era actor. Un chico de la calle que hizo un breve trabajo de actuación de un mes. Esa situación obliga a un actor a ponerse en otra circunstancia en la paradoja de actuar o no actuar.