Carlos Reygadas: Justamente Philippe Bober, con quien trabajé después, era aficionado al romanticismo y no paraba de relacionar la película con Friedrich. Pero yo tampoco pensé en ese movimiento, ni en el paisajismo de Ruisdael, del que también hablaba del Conde. Ahora que mencionabas las verrugas y el arte flamenco, Abraham, en el que tampoco pensé, me aborda la idea clara de que el arte, ante todo, se inspira en la vida, no para copiarla, sino para reinterpretarla, invocándola para dialogar con fragmentos de ella. El arte se produce porque estamos en contacto con la vida y la sentimos como una emoción efectiva. La existencia es una sapiencia certera; entonces pintamos, hacemos música, escribimos. Pintamos lo que vemos y quizá lo que imaginamos también, pero lo que imaginamos lo hemos visto de alguna manera y por eso podemos imaginarlo. Cualquiera que pinte o reinterprete algo desde la experiencia de vivir, producirá algo que remita a otras manifestaciones artísticas. En el extranjero me preguntan con frecuencia qué tanto me han influenciado Rulfo y nuestro fotógrafo de cine más clásico, Gabriel Figueroa, y los magueyes y las nubes del altiplano... (perdón, estoy un poco espeso hoy).


Diego: Buñuel, también...


Carlos: Sí, Buñuel, sí... Y yo digo: “Para nada, a mí en concreto Figueroa nunca me ha gustado mucho, ni he pensado en Rulfo, pero hay magueyes en el campo de México, sobre todo en el altiplano, y hay nubes —y son los mismos—”. Entonces vas ahí y pones la cámara y pues se parece todo, pero no es que esta película se parezca a Figueroa o a Rulfo, sino que la tierra y sus culturas nos someten a todos quienes las observamos.


Abraham: Yo no soy tan cinéfilo, pero sí soy un amante del cine, siempre me ha gustado mucho. Veo más, por ejemplo, La ricotta de Pasolini, o sea estos paisajes donde está sucediendo algo, que tiene que ver con la miseria humana. Veo también a Herzog, no necesariamente al documentalista, sino al narrador. Me transporta no al cine mexicano, sino a otras cosas. Y por ahí también siento que me lleva a cosas que a mí mismo me encaminaron a hacer una película, hace ya casi 10 años, en 2008-2009. Tuve la fortuna de que Natalia López Gallardo editara, muy nutrida por tu lenguaje, hay que decirlo, y como bien dice Diego, no es un lenguaje que haya sido “llamarada de petate”, se mantuvo en todas las películas que has hecho y está ahí de maneras muy complejas, no son triviales ni son superficiales.

Tú sabes que la que más me gusta de tus películas es Serenghetti, que no es para nada convencional, de hecho, no sé si quisieras hablar un poquito de ella.


Carlos: Seguro no la has visto [a Diego]. Sólo a este loco le interesa, será porque viene del mundo del arte... Serenghetti es una obra que me pidieron en el Festival de Róterdam. Se proyectó en un edificio en una pantalla gigante en loop, es decir en pasaje continuo y permanente. Grabamos un partido de mujeres en Tepoztlán, en la cancha de fútbol en donde luego filmé partes de Post Tenebras Lux, sin duda una de las canchas de futbol más hermosas del mundo.

Filmamos con doce cámaras el partido en tiempo real y le hicimos gráficas de tele a la antigua, pero con colores nuevos y con repeticiones en cámara lenta pero sin ninguna sofisticación, incluso hay una cámara dentro del campo. Siempre he deseado ver el futbol desde donde se generan las jugadas.


Abraham: Me hace pensar mucho en El gran éxtasis del escultor de madera Steiner (Die große Ekstase des Bildschnitzers Steiner) de Herzog, que hizo esto de utilizar el lenguaje de la televisión en cámara lenta con repeticiones. No acabas de entender bien si es un documental o no, es un poco otra vez esta falacia, como bien dices tú, del “relato” en el cine. Que en realidad no importa mucho si es verdad o no lo que se está viendo, como la ópera, cuando muere Madama Butterfly, ¡pues qué importa si se muere o no!


Carlos: Es cliché, pero es real: todas las historias han sido contadas. Lo interesante es poder ver la visión de un ser humano específico. Todo está en cómo se cuenta cierta cosa —al margen de su novedad—, cómo vive, cómo siente.